agosto, 2019

Tratamientos de fertilidad en septiembre: ¿Por qué es un buen mes?

Todos los factores cuentan a la hora de buscar alcanzar el sueño de formar una familia. Incluso los más pequeños detalles pueden jugar a nuestro favor si sabemos cómo aprovecharlos en nuestro beneficio, y la época del año que elijamos no es menos. Por eso, muchas personas optan por realizar tratamientos de fertilidad en septiembre: una temporada propicia para lograr el embarazo y comenzar a dar los primeros pasos de una nueva vida.

Elegir qué época del año resulta la más propicia para comenzar una tratamiento de reproducción asistida es solo un ladrillo más en el castillo que debemos construir para formar una familia. Un estilo de vida saludable, con actividad física y alimentos de calidad, buen descanso, salud mental y multitud de pequeños hábitos que dan un empujón en la dirección correcta. ¿Por qué puede ser buena idea seguir tratamientos de fertilidad en septiembre? Aquí algunos motivos.

Vuelta de vacaciones. Agosto suele ser un mes relajado. La mayoría de las personas toman vacaciones y, para quienes siguen trabajando, es un mes con menor carga e incluso jornadas reducidas. La vuelta a la rutina es perfecta para empezar proyectos de cero, renovar ambiciones y dar un impulso a aquello que llevamos dentro.

Menores niveles de estrés. Vacaciones, tiempo libre, desconexión del trabajo, playa, montaña, lectura… Sea cual sea el plan seguido en vacaciones, seguro que el estrés que había antes de tomarlas ha bajado notablemente, lo cual puede ser un buen punto de partida para comenzar tratamientos de fertilidad en septiembre. Con la ansiedad a un lado y la tranquilidad como compañera de viaje.

Buen tiempo. El verano, en estas latitudes, puede traer consigo días de un calor excesivo. Septiembre trae semanas más agradables, noches más frescas y mediodías más soportables. Eso nos ayudará a mantener la calma, sentir mayor comodidad y comenzar esta nueva aventura.

Pilas cargadas. Un tratamiento de reproducción asistida no solo implica cuestiones médicas y biológicas, sino también anímicas y emocionales. Y el final del verano es la época perfecta para ello. La temporada estival permite cargar nuestro contador de energía para afrontar algo tan exigente como la formación de una familia con las pilas cargadas.

Aunque no necesariamente haya que esperar para realizarse un tratamiento de fertilidad en septiembre, sí puede ser una temporada propicia para comenzar, con mayores garantías de éxito, aquellos procedimientos que nos permitan hacer crecer la familia y cumplir así un sueño.

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